CAPITULO 1.
La brisa correteaba por las callejuelas de Luna Gris; mayormente conocida como Eupheria, ciudad de la vida.
Es un buen sitio para degustar buenos manjares y hacer una buena pesca de Growyins. La ciudad es blanca , con casas altas en las que se reunían un mayor numero de personas para compartir pequeños trozos de sus vidas, alegrías, tristezas, logros; lo que hacen las familias.
Una de las bellezas turisticas de allí es el enorme castillo donde habita la realeza, nuestro Rey Alasdair y su hijo Imnhol. Ambos no tienen buena relación...
Dentro de los muros que rodean el castillo, existen jardines repletos de variantes tipo de flores y arboles , una fuente que adorna frente las puertas con unas pequeñas estatuas de sirenas decorando la misma y en la parte trasera de estos jardines un canal de agua lleno de pequeñas barcas para un caso de emergencia.
Esta vez estaba de guardia el coronel Wila, de una altura considerablemente alta, musculatura gracias al ejercicio, ojos negros y una larga melena recogida en una trenza. Vestía con el uniforme correspondiente , guardaba su espada a la derecha y en una de sus muñecas tenia un brazalete de cuero hecho por si mismo. Wila era el amor platónico en ese momento de Imnhol, el príncipe se pasaba horas afuera persiguiendo al coronel solo para contemplarle e imaginarse a su lado.
Ambos son sensatos, buena gente y luchadores ; el príncipe era la envidia de todo el reino, con esos ojos verdes, su piel pálida y ese cabello dorado como el sol. Era muy amado entre su gente, sobre todo por sus mujeres... Cuales no hacía caso porque el amaba a los hombres y ese secreto Alasdair no conocia.
También una de las maravillas del lugar eran los magos, capaces de controlar a muchas criaturas externas y elementos; su escuela habitaba a la entrada de la ciudad. Tenía parecido con una catedral pero con puentes comunicando ventanas con ventanas, era un edificio vidrioso con un patio amplio.
Un grupo de mercenarios paseaban por el último lugar preguntando la ubicación del castillo mientras a lo lejos dos chicas se fijaban en ellos sin decir palabra alguna.
Rilley, ¿Paramos en una posada? - Dijo uno joven al más anciano
Rilley asintió y clavo la mirada en las magas, de esas miradas de pocos amigos y comenzó a caminar rumbo la posada.
¿Les gustara la posada de los patitos?- Preguntó la maga morena
Se volverán todo hombretones- Contesto su amiga
Vamos Taimi, toca clase- Indico la del pelo negro
Ambas volvian a sus obligaciones.
Mientras tanto en ese momento Imnhol, se encontraba en uno de los jardines siendo cortejado por uno de sus soldados que al parecer tenia mismos gustos que él y pasaban las horas juntos , a veces.
Una de las sirvientas; Maide la madre de todos los niños, así la llamaban... Se encontraba haciendo la colada en la parte trasera de los jardines finalizando así su trabajo se encontró con la situación de ambos, digamos que en piel de gallina.
No le digas nada a mi padre, Maide- Suplicó
Pero señorito, ¿desde cuando?- Empezaba a alterarse l
Encima mañana es su cumpleaños, si se entera decapitaran al soldado y a usted lo encerrarán Ponía sus manos en la boca.
Solo, guardé este secreto porfavor , por el bien de todos- Le dijo
No le dio tiempo a decir más porque se escuchaba al rey vocear buscando a su querido hijo, rápidamente se vistió sus prendas de seda y actuó lo mas normal que pudo frente su padre mientras Maide desviaba la vista mientras caminaba al lado haciéndose la loca.
Mañana es tu cumpleaños, tengo un regalo para ti- Fanfarroneba el rey
Debajo de su grande barriga bien vestida, y sus manos con anillos de oro. Habitaba una persona noble y ruda que no dudaba defender lo que era suyo ni un momento; Su hijo sin duda, era lo mas valioso que tenia.
Mañana preparaté hijo, va ser un día distinto Hablaba mientras lo abrazaba
Sin duda mañana, muchas cosas iban a cambiar.
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